Hay varios juegos de esos que la gente los cataloga de “arte”. El primero que se me viene a la cabeza es esa cosa de Tale of Tales, The Graveyard (controlas a una anciana que está en un cementerio, camina hasta una banqueta y… bueno no arruinaré el final, pero si pagas por la versión completa de este juego hay altas probabilidades de que termines exigiendo tu dinero de vuelta).

Bueno, con esto de los finalistas del IGF de este año, me encontré con una curiosidad que bien perfectamente puede estar dentro de la categoría de arte sin sentirse estafado: Today I Die, un juego que mezcla un poco de poesía con algo de puzzle. En Rock, Paper, Shotgun hacen una breve entrevista a su autor, el argentino Daniel Benmergui. Ah y también está en castellano.
Bueno, perdí todos los posts antiguos con la mudanza por una torpe desinstalación de un complemento y una más torpe acción mía, bueno más bien una no-acción, la de hacer una copia de seguridad. Tampoco importa tanto, la vida sigue…
Al tema: en TigSource, el estupendo sitio de noticias, información y desarrollo de juegos independientes (que lo lleva Derek Yu, más conocido por Aquaria y Spelunky) de vez en cuando organizan alguna competencia de desarrollo de un juego en torno a un tema en particular, como por ejemplo juegos educacionales o para adultos, de donde salió el inquietante Edmund y el divertido Back Door Man. La cosa es que la última competición se trataba de un trabajo de creación colaborativa dividida en dos etapas: la primera, la gente creaba gráficos, sonidos, música, mapas y otros recursos, y en la segunda etapa, programadores cogían esos recursos y hacían un juego, de ahí el nombre, Assemblee o Ensamblaje.
Bueno, la votación terminó hace unos 4 días, y los resultados son sorprendentemente buenos. El ganador es Bitworld (el de la imagen, un Roguelike en 3D con aires retro… cuyos gráficos comparten un montón de otros juegos de la competición… de hecho creo que los 3 primeros lugares usan los mismos gráficos), pero importa poco porque la verdad es que como dice el cliche, “todos son ganadores” (aplausos aquí).
